Reinventarse o morir en tiempos del coronavirus: apuesta por la innovación total
La digitalización de las empresas no consiste en ponerse como loco a crear cuentas en redes sociales ni en pedirle al departamento de IT que adquiera la tecnología más puntera sin más. La transformación digital es un proceso mucho más complejo que afecta a toda la compañía. Consiste en utilizar la tecnología para crear nuevos modelos de negocio o lanzar nuevos productos y servicios. No se trata tanto de utilizar una tecnología mejor sino de mejorar todo aquello que rodea a esa tecnología.
La transformación digital se basa en tres pilares fundamentales: tecnología, procesos y cultura. Tecnología porque hay que invertir en herramientas que nos ayuden a innovar y a optimizar de una manera más ágil, eficiente y operativa nuestro saber hacer. Procesos porque hay que modernizar los procesos y metodología de todos los departamentos (no solo de IT). De poco sirve que IT ponga toda la infraestructura de IA (Inteligencia Artificial) o herramientas de gestión compartidas si nadie las utiliza porque no saben usarlas o porque ni siquiera saben que existen, por ejemplo. Y cultura porque transformación digital implica un cambio cultural por completo de toda la compañía. Es precisamente el factor más importante para conseguir el éxito “transformador”.
Iniciar la transformación, paso a paso:

¿Cómo iniciar el proceso de digitalización de una empresa? Con mucha paciencia y mucho tesón. No es algo que se consiga de la noche a la mañana ni pulsando un simple botón. Hay que trabajar bien todos los pilares clave. Yo resumiría en cinco aspectos fundamentales, que nos pueden servir de guía para abordar el proceso:
1. Alinear los objetivos de negocio con la estrategia de transformación digital
Es importante identificar cuáles son los objetivos prioritarios de la organización para alinearlos con los objetivos de optimización y transformación. Es decir, si la prioridad empresarial se centra en mejorar la experiencia del cliente, todas las herramientas y todos los procesos deben enfocarse 100% a este objetivo. Por eso, es clave definir bien los objetivos empresariales y comunicarlos adecuadamente.
2. Fomentar el liderazgo efectivo: la transformación digital no es cosa solo de los líderes
El liderazgo efectivo no está solo en el nivel superior; existe en todos los niveles de la organización. Por eso, es importante aunar las fuerzas de todos los equipos y fomentar la colaboración, la transparencia, la flexibilidad y, sobre todo, la participación en la toma de decisiones. Puede resultar muy práctico crear equipos multidisciplinares que reflejen las iniciativas propuestas para cubrir sus necesidades específicas de cada departamento y, así, asegurar una amplia alineación organizacional. Una vez recopiladas todas las iniciativas, hay que crear un plan detallado y ponerlo en marcha. Hay que hacer pruebas pilotos, medir, evaluar los aspectos críticos y, en base a los resultados, replantearse si es necesario realizar alguna modificación y ver si se requiere algún cambio en la infraestructura organizacional para respaldar el nuevo modelo de negocio digital.
3. Innovar y perder el miedo al cambio
Iniciar un proceso de transformación digital implica buscar soluciones a los retos de la empresa: identificar inversiones tecnológicas que puedan tener un alto impacto en nuestro modelo de negocio o que nos proporcionen alguna ventaja estratégica. Muchas empresas están apostando por las comunicaciones multicanal, la automatización de procesos, la incorporación de la inteligencia artificial, la utilización de plataformas en la nube… y el empleo cada vez más recurrente de la metodología Agile, que permite ir desarrollando el plan de forma iterativa, con una capacidad de reacción al cambio muy ágil.
4. Recopilar datos: medir, medir y medir
Para poder tomar decisiones es imprescindible tener datos en los que poder basar las resoluciones. La transformación digital puede conllevar la redefinición de la forma de acceder a los datos y de cómo usarlos para poder tomar decisiones y obtener resultados empresariales óptimos. En este punto, no solo es importante tener acceso a las herramientas de medición sino saber leer y analizar bien los datos. Necesitamos inteligencia de datos. Aquí los Data Analyst cobran un protagonismo fundamental: entregan modelos de datos, informes analíticos y modelos algorítmicos que son cruciales para definir la planificación y la estrategia empresarial.
5. Definir bien los KPIs
A veces, no es fácil saber si el proceso de transformación digital está siendo exitoso o no. Sobre todo, porque a corto plazo es más difícil percibir grandes cambios; se ven más bien a largo plazo. Por eso, es importante monitorizar todo el proceso y establecer unas métricas, unos KPIs, que nos permitan valorar el progreso. Estos KPIs tienen que poder medir los tres ámbitos que hemos establecido como pilares de la transformación digital: tecnología, procesos y cultura.
Entre estos KPIs podemos encontrar: fidelidad de los clientes, eficiencia operativa, ingresos, posicionamiento en el mercado frente a la competencia, nivel de satisfacción de empleados, cambio cultural, rentabilidad…
Casos de éxito de transformación digital

A) LEGO
Lego es mucho más que un juguete icónico de bloques de plástico que se pueden unir para armar figuras. La empresa danesa tiene un largo recorrido histórico: se fundó en 1932 y sigue activa a día de hoy pero ha pasado por momentos especialmente difíciles a partir de la década de los 70. En 2004 estuvo a punto de irse a pique pero la empresa apostó por iniciar una reestructuración total a través de un proceso de transformación digital, con el que empezaron a diversificar su modelo de negocio: juguetes, películas, videojuegos, aplicaciones móviles o herramientas como Lego Serious Play para solucionar problemas de negocio en grupo o la prestigiosa competición internacional First Lego League en la que participan estudiantes de todo el mundo para ofrecer soluciones a determinados desafíos, como el reciclaje, la educación o las energías renovables. La empresa facturó 5,16 millones de euros, según Statista, tan solo el año pasado.
b) NIKE
Nike, una de las marcas de ropa y calzado deportivo, detectó en 2018 que empezaba a quedarse “fuera de onda”. Y, fiel a su claim “Just do it”, eso es exactamente lo que hizo: se lanzó a la piscina de la transformación digital de la mentalidad corporativa, de la cadena de suministro y de los canales de comunicación con sus clientes. Apostaron por darle un giro de 360º a su estrategia de comercio electrónico, por lanzar campañas de marketing digital mucho más potentes, por hacer un uso mucho más eficiente del análisis del dato y en dos años han conseguido mejorar su relación digital con sus clientes a través del mundo de las aplicaciones móviles. Cuando empezaron el proceso de transformación digital, sus acciones cotizaban a 52$. A día de hoy, su valor ha subido a 138$.
C) SEAT
Seat ha dejado de ser un mero fabricante de coches. La empresa originariamente española lleva varios años apostando por la diversificación y la digitalización. Con la creación del programa Breaking Fab, la empresa busca captar talento para resolver algunos retos que tienen por delante en la fábrica de Martorell, por ejemplo. Con el laboratorio CODE (Center of Digital Excellence) investigan y proponen soluciones que integran datos de movilidad urbana con tecnología automovilística y desarrollo de software. SEAT intenta posicionarse como un player de referencia en el mundo digital y de las smart cities con nuevas líneas de negocio centradas en la conectividad, la digitalización del automóvil y los nuevos conceptos de movilidad. Estas innovaciones le han valido a SEAT el reconocimiento del diario británico Financial Times, que la ha incluido en su lista como una de 100 empresas europeas líderes en la transformación digital.
El gran desafío que se está convirtiendo en tendencia

El impulso de la transformación digital ha aumentado en los últimos meses. Según un reciente estudio de la Harvard Business Review, “el 95% de los ejecutivos asegura que la importancia de la transformación digital ha aumentado en los últimos dos años y el 70 % describe el cambio como significativo”.
Si echamos un vistazo a los datos, Forbes confirma esta tendencia: “los datos de IDC apuntan que en 2015 la inversión en tecnología de las empresas (relacionada con transformación digital) fue de un billón de dólares, mientras que para 2019 la cifra ha superado los 2.1 billones de dólares”.
Parece que la situación actual a la que nos ha conducido la pandemia del coronavirus nos invita a repensar nuestro modelo de negocio y a establecer una nueva hoja de ruta liderada por la innovación. Se trata de un cambio de mentalidad, de una nueva forma de trabajar, de un cambio organizacional, de remodelar la cultura corporativa, de modernizar los procesos empresariales, de adoptar nuevas tecnologías. Se trata de una oportunidad para descubrir nuevas fuentes de ingresos o ventajas estratégicas y de abordar de una forma mucho más eficiente la gestión de riesgos.
¿Tu empresa está envuelta en un proceso de transformación digital o se lo está planteando? ¿Crees que las empresas españolas están realmente por la labor de apostar por este cambio tecnológico y cultural? ¡Cuéntanos tu experiencia o comparte con nosotros tu opinión en comentarios!
